· La
Policía busca al hombre que raptó a una niña en Ciudad Lineal y abusó
sexualmente de ella
·
Cinco horas después la abandonó, bajo los efectos de la droga que le
administró, junto al metro de Canillejas
En apenas unos segundos, una divertida tarde de juegos en el parque Flori, en el barrio de San Juan Bautista, cerca de Arturo Soria, en el distrito de Ciudad Lineal, Madrid. Se convirtió en una noche de pesadilla para una niña de 9 años que fue raptada por un hombre que, tras drogarla, abusar sexualmente de ella y ducharla para eliminar rastros, la abandonó aturdida junto al metro de Canillejas. Fueron cinco horas de angustia para su familia y amigos, que rápidamente dieron la alarma para iniciar una frenética búsqueda por la capital.
En apenas unos segundos, una divertida tarde de juegos en el parque Flori, en el barrio de San Juan Bautista, cerca de Arturo Soria, en el distrito de Ciudad Lineal, Madrid. Se convirtió en una noche de pesadilla para una niña de 9 años que fue raptada por un hombre que, tras drogarla, abusar sexualmente de ella y ducharla para eliminar rastros, la abandonó aturdida junto al metro de Canillejas. Fueron cinco horas de angustia para su familia y amigos, que rápidamente dieron la alarma para iniciar una frenética búsqueda por la capital.
Todo comenzó en torno a
las ocho de la tarde del pasado jueves, cuando la niña jugaba con sus amigas en
el parque. En un momento dado pidió permiso para acercarse a comprar chucherías
con otras compañeras en un comercio chino situado a apenas 200 metros de la
zona de juegos, en la confluencia de las calles Cidamón y Torrelaguna. Fue
entonces cuando se le acercó un hombre de unos 39 años, con pantalón corto,
cresta, barba de tres días y camiseta marrón –según describieron los testigos–
y le dijo que tenía que ir con él porque su madre le había dicho que tenía que
probarse unas prendas de ropa.
Pastillas narcóticas
Pastillas narcóticas
Engañada por el hombre,
la niña subió al vehículo y, según fuentes de la investigación, accedieron a un
piso situado en el entorno del Palacio de Hielo de Hortaleza. Allí le dio tres
pastillas narcóticas para que no gritara durante la brutal agresión sexual a la
que la sometió. Después la duchó para eliminar restos de ADN y la abandonó en
un lugar indeterminado. Cinco horas después del rapto, la niña fue hallada
deambulando aturdida cerca de la estación de Metro de Canillejas, a unos cuatro
kilómetros del Palacio de Hielo. Una mujer se acercó a ella y al verla en ese
estado bajó al suburbano y avisó a los agentes de seguridad que custodian la
estación, que llamaron a la Policía Nacional. La pequeña fue trasladada al
Hospital Ramón y Cajal y luego al Hospital de la Paz, donde fue examinada.
En los eternos minutos
que duró el rapto de la menor se desató una verdadera fiebre en el barrio. En
cuanto vio que la niña no regresaba con sus amigas y éstas le describían al
hombre con el que se había ido, la madre corrió a la comisaría de Ciudad Lineal
para denunciar los hechos y, a la vez que la Policía Nacional establecía un
dispositivo para buscar a la pequeña, por las redes sociales se extendía la
búsqueda con una foto de la menor y la descripción de la ropa que llevaba: una
camiseta naranja y mallas negras. La búsqueda se prolongó hasta que, cerca de
las dos de la madrugada, la pequeña fue hallada junto al Metro de Canillejas.
Según explicaron ayer los
vecinos a EP, al supuesto agresor «le habían echado de varios colegios porque
iba a mirar a las niñas». Igualmente, otros testigos señalaron que, para
llevarse a la pequeña, le dijo que era cámara de televisión y le iba a hacer
unas fotografías –su familia trabaja en la industria cinematográfica–. De
hecho, algunos menores indicaron que el hombre que se llevó a la niña llevaba
una cámara de fotos colgada del cuello. También señalaron que, cuando la madre
descubrió la desaparición de su hija, «le dio un ataque de nervios y se
desmayó», tras haber recorrido corriendo el barrio para pedir entre lágrimas
ayuda para encontrar a su hija. Otros vecinos de la zona señalaron que «nunca había
ocurrido algo así» en la zona y estaban impactados por el suceso. «Estoy de
piedra», comentó otra vecina.
CRÍTICA:
Este articulo me ha
ayudado a reflexionar sobre la poca vigilancia que ha tenido la madre con su
hija ya que si hubiera estado vigilada la niña no hubiera pasado nada, la madre
tendría que haber ido con ella a la tienda de chuches y no haberla dejado ir
sola con las amigas, aunque también pienso que quien quiere hacer algo malo, lo
puede hacer a cualquier hora del día.
También pienso que es
culpa de la niña por haberse fiado de los desconocidos, porque nunca hay que
irse con desconocidos.
La verdad que no podemos
hacer nada contra este tipo de gente que está perturbada, estar cerca de
nuestros hijos es lo único que podemos hacer y vigilarles en todo momento, más
a las 9 de la noche que ocurrió todo.

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